martes, 23 de abril de 2013

Los niños y la protección solar

A nadie se le escapa que los niños son el grupo de población más vulnerable a los efectos nocivos de la radiación solar. Los adultos generalmente estamos concienciados a ese respecto, y por eso tomamos medidas para protegerlos. Pero, ¿son esas medidas suficientes? Veamos qué conductas se llevan a cabo y cuáles se pueden mejorar.

1.    ¿Qué tipos de protector solar hay? Existen filtros físicos (minerales), químicos (orgánicos) y mixtos (órgano-minerales). Los primeros reflejan la radiación sin penetrar en la piel (como si fueran un espejo) y actúan desde el momento en que se aplican. Los químicos y los mixtos necesitan activarse desde dentro de la piel, por lo cual no empiezan a funcionar hasta 15-20 minutos desde su aplicación. Habitualmente el papá no conoce la composición, por lo tanto es preciso asegurarse de que el niño lleve la crema un rato antes de exponerse al sol.

2.    ¿Cuál elegir? Para los menores de 6 meses debemos elegir filtros físicos. Aunque a partir del año de edad los niños podrían utilizar muchos de los protectores de adultos, dada la amplia disponibilidad de productos solares pediátricos conviene decantarse por estos últimos. Si su hijo padece algún tipo de alergia o dermatitis puede ser necesario que su pediatra o dermatólogo le recomiende algún producto específico.

3.    ¿Cada cuanto le tengo que poner crema? Los filtros físicos resisten bastante poco al agua y al sudor, por lo que hay que repetir su aplicación frecuentemente (1 hora). Los filtros químicos tienen mayor resistencia por lo que pueden resistir hasta 2,5 horas en algunos casos.  La resistencia al agua debe venir marcada en el envase.

4.    ¿Qué otras medidas debemos tomar? Los niños son especialmente sensibles al calor y tienen alto riesgo de deshidratación y de insolación. No debemos pensar que por llevar crema solar están suficientemente protegidos. Hay que cubrir su cabeza, intentar que jueguen a la sombra, suministrar agua aunque no la pidan y evitar las horas de mayor insolación (12-17 h).

5.    ¿Qué hacemos mal? El fallo más grave respecto a este tema es no predicar con el ejemplo. No es raro ver a un adulto persiguiendo al niño para que se ponga la crema o la gorra y que posteriormente se estira en la toalla bajo el sol mientras el niño juega. O comentarios que los niños oyen de sus padres : “Qué morena estás, ¡qué guapa!”, o “Anda que te dé un poco el sol, que estás muy blanco”. Si el niño ve que los adultos se rigen por otras normas  obedecerá mientras sea pequeño; en la pubertad intentará saltarse las reglas y no habremos creado el hábito correcto con respecto a la protección solar.

Dra. M. Isabel Martínez de Pablo, Servicio de Dermatología

miércoles, 17 de abril de 2013

Doctor, ¿mi hijo será asmático?

Ésta es quizá una de las preguntas más frecuentes con la que nos encontramos los pediatras y los neumólogos en nuestras consultas, cuando los padres nos traen a sus hijos con bronquitis de repetición. Y la respuesta no es sencilla.

“¿Qué es lo que le causa tantas bronquitis a mi hijo?”

Vemos a menudo que la gran mayoría de las bronquiolitis y bronquitis que presentan los niños en edad preescolar son causadas por virus (y no por alergias!!), generalmente durante el período invernal.

“Pero doctor, ¿dónde se ha contagiado mi hijo estos virus?”

Ya sea en la guardería, o el hermano que va al colegio, o cualquier contacto con una persona resfriada, son la “puerta de entrada” de los virus que producen inicialmente un resfriado, y en algunos niños, las bronquitis.

“¿Y cómo es que le bajan tan rápido los mocos a los bronquios?”

Aún no se sabe con certeza por qué algunos niños desarrollan tantas bronquitis y otros no lo hacen (incluso sus hermanos). Las causas pueden ser varias: la mayoría de estos niños presentan una cierta “inmadurez” de la vía respiratoria inferior, o sea tráquea y bronquios, en el funcionamiento de los mecanismos para expulsar las secreciones (los mocos); otros niños tienen como antecedente alguna infección vírica (como por ejemplo bronquiolitis por el virus VRS), lo que les deja una cierta “inflamación” en los bronquios; otros niños tienen bronquios más “sensibles” debido a los efectos del tabaquismo pasivo (del padre o de la madre) durante el embarazo. Los prematuros que han requerido algún tipo de asistencia respiratoria al nacer también presentan bronquitis con más frecuencia.

“¿Y hasta cuándo mi hijo/a va a sufrir estas bronquitis?”

Lo que vemos habitualmente es que entre los 3 y los 5 años, un gran porcentaje de estos niños, ya no presenta tantas bronquitis, o son más leves y fáciles de tratar. Es cuando decimos, que el niño “ha hecho el cambio”, sus bronquios ya han madurado.

“Entonces doctor, ¿mi hijo será asmático?”

Cuando los niños son pequeños es muy difícil saber si serán asmáticos o no. Lo que sí se sabe es que hay algunas situaciones o antecedentes que aumentan el riesgo de padecer asma cuando estén en edad escolar o en la adolescencia. Valoramos si el niño/a tiene la piel atópica, si tiene alguna alergia respiratoria (para esto pedimos las pruebas cutáneas) o alimentaria (principalmente al huevo, proteína de la leche de vaca o frutos secos), si tiene aumento de tipo de  glóbulos blancos (llamados eosinófilos) o de una inmunoglobulina en la analítica de sangre. Preguntamos también si alguno de sus padres o familiares cercanos presentan alguna alergia o son asmáticos. Todas estas situaciones aumentan las posibilidades de padecer asma en el futuro.

  

Artículo del Dr. Marcelo Razquin, neumólogo del Servicio de Neumología del Hospital de Nens. 

miércoles, 10 de abril de 2013

La escarlatina: ¿es una enfermedad grave?

Una de las enfermedades exantemáticas -aquéllas que van con lesiones en la piel- que más frecuentemente diagnosticamos en Urgencias es la escarlatina. En ocasiones los padres vienen asustados porque han pasado una circular en el colegio haciendo referencia a que ha habido varios casos entre la población infantil o ellos mismos conocen casos cercanos. Es una enfermedad que "suena" mal, que de entrada suele tener mala prensa.

El escarlatina es una enfermedad infectocontagiosa caracterizada por fiebre alta de inicio súbito, dolor de garganta, cefalea, erupción cutánea, dolor abdominal, y en ocasiones, vómitos.


Imágenes procedentes del blog "Reflexiones de un pediatra curtido" del Dr. García Tornel

La erupción cutánea es característica. Tiene aspecto de "papel de lija", rugoso y rojo, que además de verse se palpa y suele aparecer generalmente de 12 a 48 horas después de comenzar la fiebre. Aparece primero en el cuello y el tronco, y luego se extiende a extremidades y zona genital. Pasados unos 7 a 21 días, la erupción cutánea puede dejar paso a un proceso descamativo de la piel que también es característico, especialmente si no se ha tratado.

La escarlatina está causada por una bacteria que se llama estreptococo pyogenes, que típicamente origina anginas. En este caso es un tipo productor de toxina estreptocócica. La producción de esta toxina es lo que desencadena la aparición de la erupción cutánea.

Es una enfermedad que afecta a los niños durante los primeros años de escolarización. Es menos frecuente antes de los 3 años (antes de estas edades las anginas y faringitis suelen ser de origen viral) y después de los 15 años de edad.

La bacteria pasa de persona enferma a persona sana de forma directa vía respiratoria, a través de las gotas emitidas mientras hablamos o estornudamos. Hay algunas personas viven con el estreptococo en su garganta, de forma que pueden ser "portadoras" sin desarrollar la enfermedad, o que la bacteria aproveche un momento de "bajada de defensas" para infectar. No obstante su contagiosidad, hay enfermedades que se esparcen entre los niños con mucha más facilidad (por ejemplo muchas virales).

La escarlatina es una infección bacteriana que se trata con antibiótico de la familia de las penicilinas. El tratamiento es sencillo pero es conveniente, aunque el niño estará mucho mejor en 24-48h, finalizarlo para no sólo curar la enfermedad sino también erradicar el estado de portador faríngeo.

A veces pueden existir pequeños brotes en los colegios. Por el tipo de enfermedad y sus escasas posibilidades de complicaciones severas, no es necesario tomar medidas extraordinarias comunitarias, más allá de medidas de higiene habituales y obviamente no llevar niños enfermos al cole. Una vez se ha marchado la fiebre y se lleva más de 24 horas de tratamiento antibiótico el niño puede volver a la escuela.

Dra. Amalia Arce. Contenido adaptado de la Guía de Salud y Enfermedades de nuestra página web, de artículo redactado en su día por Dra. Talló y Dr. Clapés.