miércoles, 20 de febrero de 2013

Manejo del dolor en el medio hospitalario

Como ya hemos comentado en artículos previos, la seguridad del paciente se ha convertido en los últimos años en una de las principales líneas estratégicas de nuestro sistema sanitario. Siguiendo estas directrices, nuestra entidad puso en marcha hace unos meses un ambicioso proyecto destinado a mejorar la seguridad de nuestros pequeños pacientes. Dicho proyecto se divide en diferentes ramas que incluyen la higiene de manos, la identificación de pacientes, la lista de comprobación quirúrgica, la doble comprobación de medicación y el control del dolor.

El dolor se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con un daño tisular real o potencial. Algunos estudios revelan que hasta un 20% de los pacientes ingresados en hospitales experimentan dolor intenso.

Como derecho del paciente, el control y el manejo del dolor son una obligación de los centros con pacientes hospitalizados y, por tanto, se deben implantar medidas destinadas a evaluar la intensidad de este dolor y aplicar estrategias para minimizarlo.

La evaluación del dolor del paciente pediátrico se realiza mediante la aplicación de diferentes escalas según la edad y el nivel de colaboración del niño. Así pues, en pacientes menores de 3 años y pacientes no colaboradores, aplicamos la escala FLACC.


Entre los 3 y los 7 años, el método utilizado es la escala de caras de Wong-Baker mientras que en pacientes mayores de 8 años colaboradores utilizamos la escala numérica de Walco y Howite.
La evaluación del dolor debe incorporarse dentro de las competencias del personal auxiliar y de enfermería de la misma manera que se toman constantes o se realizan cuidados.


Los resultados derivados de la evaluación del dolor, deben surgir las estrategias para el control del mismo. Estas estrategias deben ser consensuadas por todos los profesionales que intervienen en el cuidado del paciente, desde el equipo de enfermería hasta los pediatras responsables pasando por anestesistas, cirujanos o celadores. Las medidas aplicadas se fundamentan en la evidencia científica y deben adaptarse a cada uno de los momentos y situaciones del proceso hospitalario del paciente.

Dr. Cachadiña, Dirección de Planificación, Organización y Calidad

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