miércoles, 11 de diciembre de 2013

Bronquiolitis: la principal epidemia pediátrica



Desde hace un mes, cuando con la llegada de los primeros fríos del otoño, empezamos a diagnosticar niños afectos de bronquiolitis, el aumento de los casos ha ido en aumento. Sin haber llegado todavía al momento de mayor incidencia en este otoño-invierno, un porcentaje importante de los niños que atendemos y de los que están hospitalizados, lo están por este motivo.

La bronquiolitis es una infección de la vía respiratoria de pequeño tamaño, los llamados bronquiolos, originando unos síntomas que a veces son indistinguibles de las conocidas bronquitis. 

La peculiaridad de la bronquiolitis es que afecta a niños más pequeños, típicamente lactantes menores de 12 meses. 

Los responsables son virus, siendo el más prevalente el virus respiratorio sincitial (VRS), propio de los meses fríos del año. Tanto este virus como otros causantes de las bronquiolitis, en niños más mayores o adultos pueden causar tan solo un catarro. Sin embargo en los niños más pequeños, la inmadurez del árbol respiratorio predispone a una infección de la vía respiratoria alta.

Los niños con bronquiolitis suelen iniciar los síntomas como un cuadro catarral. Progresivamente se irá añadiendo dificultad respiratoria creciente y en muchos casos fiebre y dificultades para la alimentación. El tratamiento que se suele intentar a nivel domiciliario son los broncodilatadores como el salbutamol. Cuando el bebé necesita ingresar el pilar del tratamiento –y esto ha sido así siempre….- es el oxígeno. Algunos tratamientos coadyuvantes como la adrenalina nebulizada, la fisioterapia respiratoria y el tratamiento de soporte (hidratación, adecuada nutrición, etc) resultan también de ayuda.


La mayoría de bebés tendrán un cuadro leve que podrán tratar en su domicilio. En casa es interesante no estar expuesto a humo de tabaco –en realidad esto también sin bronquiolitis-, realizar una alimentación fraccionada, evitar la concurrencia de muchas personas y optar por un ambiente relajado y tranquilo.

Cada caso es diferente, y hay algunos factores de riesgo como por ejemplo una edad muy pequeña (menores de 6-8 semanas) o el antecedente de prematuridad, que se tendrán en cuenta. Tu pediatra te indicará qué tipo de control es necesario en el caso de tu hij@.

Es conveniente consultar de forma urgente si:

  • Aumenta mucho el trabajo respiratorio y se observa cómo la frecuencia respiratoria se acelera y se marcan las costillas al respirar.
  • Presenta un pico elevado de fiebre.
  • Tiene cambios de coloración en la piel: palidez o color azulado.
  • Está muy irritable y quejoso o con tendencia a dormir más. 
  • Rechaza el alimento, comiendo la mitad o menos de lo habitual.
  • Se observa que realiza una pausa respiratoria.
  • Tiene antecedentes de enfermedad en el periodo neonatal o nació antes de tiempo.
Más información en este link.

Artículo de la Dra. Amalia Arce, responsable de E-Salud, pediatra de Urgencias y de Consultas Externas.

martes, 22 de octubre de 2013

Laringitis aguda o crup laríngeo


Imagen de www.lostiempos.com


La laringitis aguda o crup es una causa frecuente de obstrucción de las vías aéreas superiores durante la edad pediátrica. Clínicamente, se caracteriza por tos perruna, estridor (ruido inspiratorio), afonía y dificultad al respirar. De forma general, la laringitis aguda se clasifica en dos grandes grupos: la laringitis o laringotraqueítis aguda infecciosa y la laringitis espasmódica o crup.


·         Laringotraqueitis infecciosa

Aparece de forma frecuente en niños entre los 6 meses y los 3 años presentado una máxima incidencia durante el otoño y el invierno, época en la que existe un mayor predominio del virus parainfluenza, principal responsable del proceso. El mecanismo de contagio del virus se produce a través de las secreciones infectadas. El virus produce una inflamación de la mucosa de laringe y tráquea determinando un estrechamiento de las mismas y una menor movilidad de las cuerdas vocales responsable todo ello del estridor y la afonía típicos de la enfermedad.

Desde el punto de vista clínico, el cuadro se inicia como una infección respiratoria de las vías altas que en un período de 2 o 3 días evoluciona hacia tos perruna, afonía, estridor y dificultad respiratoria de intensidad variable. La laringitis aguda infecciosa puede extenderse hasta la semana de duración y la fiebre puede estar presente en cualquier momento.

El diagnóstico de la laringitis aguda infecciosa se basa en la historia clínica del paciente y la exploración física detallada. En raras ocasiones son precisas exploraciones complementarias del tipo analítica sanguínea o radiología de tórax. A pesar de ser una entidad relativamente fácil de diagnosticar, es importante descartar patologías potencialmente más graves como epiglotitis, faringitis o abscesos de la zona, infecciones bacterianas tributarias de tratamiento antibiótico de intensidad y duración variables.

La valoración clínica de la severidad del proceso se realiza mediante la escala de Westley o el score de Taussig que a su vez permiten monitorizar la respuesta al tratamiento. La medición de la pulsioximetría es un dato objetivo complementario que nos permite detectar situaciones de baja oxigenación de la sangre.

Score de Taussig

En caso de tratarse de un laringitis aguda, medidas como la ingesta abundante de líquidos y antitérmicos en caso de fiebre suelen ser suficientes hasta la resolución del cuadro. A pesar de no existir evidencia científica, respirar aire húmedo o frío parece ayudar a controlar los síntomas. Queda a criterio del profesional la administración de dosis única de corticoide oral (dexametasona o prednisolona). Si el proceso es de intensidad moderada, el paciente deberá ser tratado con budesonida nebulizada con suero fisiológico y oxígeno. Si el paciente no responde o la dificultad respiratoria es evidente el tratamiento nebulizado se realizará con adrenalina pudiendo administrarse hasta 3 dosis con un intervalo de 30 min en caso de respuesta parcial. Si la sintomatología es severa, con dificultad respiratoria grave, hipoventilación y alteración del nivel de conciencia, es necesario realizar una monitorización estrecha de las constantes mientras se administran adrenalina nebulizada en dosis continuadas , budesonida nebulizada de apoyo y dexametasona vía parenteral a la vez que se organiza el traslado a una unidad de cuidados intensivos.

·         Laringitis espasmódica o crup

La causa exacta del crup no es bien conocida. La clínica es prácticamente idéntica a la laringitis aguda infecciosa aunque el componente febril suele estar ausente. Al igual que su homónimo infeccioso, el crup predomina en invierno, afecta a niños entre los 6 meses y los 3 años presentando en este caso predisposición familiar  y un elevado índice de recurrencia. El procedimiento de valoración clínica y el tratamiento no difieren de la laringitis aguda infecciosa.

Fuente: Laringitis aguda (crup). ML Arroba Basanta. An Pediatr, Monogr 2003;1 (1): 55-61

Artículo del Dr. Ferran Cachadiña, Director de Organización, Calidad y Planificación; pediatra de Consultas Externas y Urgencias.