lunes, 25 de junio de 2012

Picaduras de insecto (I)

Seguro que a todos vosotros os ha picado alguna vez algún insecto. Es un acontecimiento molesto, pero, por lo general, banal, y que en ocasiones puede ser difícil de prevenir, sobre todo en las épocas más calurosas del año.
Los más pequeños son especialmente susceptibles, en primer lugar porque en verano acostumbran a llevar gran parte de su superficie corporal al descubierto; en segundo lugar porque presentan unas características inmunológicas especiales, que hacen que la picadura se pueda manifestar con mayor intensidad que en los adultos, e incluso transmitir enfermedades o desencadenar cuadros graves. En casos concretos de pacientes muy sensibles o alérgicos, una picadura puede tener un riesgo vital (el shock alérgico o anafiláctico).
Los más pequeños, además, tienen la peculiaridad de no resistirse al rascado, con el consiguiente riesgo de infección de la picadura y alteración de la cicatrización normal.

Imagen de rubiodistribuciones.es

Tipos de artrópodos

Los agentes que habitualmente pueden causar picaduras son de la familia de los insectos (moscas y mosquitos, tábanos, abejas, avispas, hormigas, pulgas y chinches) o de la familia de los arácnidos (arañas y garrapatas).

Síntomas

La mayoría de las veces no se es consciente de la picadura inicial, sino que lo que se aprecia es la reacción que produce al cabo de unos minutos u horas. Sin embargo en caso de avispas, abejas y algunas arañas no suele pasar desapercibido.
La lesión inicial suele ser una pápula roja (granito), con mayor o menor inflamación, en el centro de la cual se puede observar un punto central, con costra o vesícula (ampolla pequeña). El picor es un síntoma muy habitual. Si la ampolla es muy grande, o la lesión se manipula, enseguida aparece una úlcera y una costra, y éstas serán las que determinen el grado de cicatriz residual.
En casos de que el paciente sea alérgico a la picadura, los fenómenos inflamatorios serán mayores, e incluso se puede llegar a presentar dificultad respiratoria, dolor abdominal, confusión y desvanecimiento por fallo cardíaco e incluso muerte.

Características especiales de algunas picaduras

Pulgas y chinches: se suelen adquirir en zonas rurales y sobre todo si hay animales de granja, las primeras, o en casas antiguas, los segundos. Se reproducen en todas las épocas del año. Suelen picar varias veces en una misma zona (“desayuno, merienda y cena”), por lo que no es raro encontrar varios granitos agrupados. Eligen zonas calientes y cubiertas (cintura, zona de la ropa interior).
Mosquitos: prevalecen en épocas cálidas y zonas húmedas. Se suelen encontrar picaduras dispersas en las áreas del cuerpo no protegidas por la ropa.
Arañas: las venenosas son raras en nuestro país. Su mordedura produce una costra por necrosis de la piel.
Garrapatas: en zonas rurales en las cuales hay animales. La picadura puede ser indistinguible de otras, pero suele ser habitual encontrar el artrópodo adherido a la piel.

Enfermedades transmisibles

Tanto los mosquitos como las garrapatas son agentes transmisores de enfermedades potencialmente graves en nuestro medio. Ante cualquier picadura que no cura en pocas semanas,  ante la aparición de manchas alrededor de la picadura o si el niño presenta síntomas generales (mareos, fiebre, dolores reumáticos o de cabeza), consultar al pediatra, informándole del antecedente de la picadura, pues es importante que descarte infecciones parasitarias o bacterianas transmitidas a través de la picadura.

Primera parte del artículo, redactado por la Dra. M. Isabel Martínez de Pablo, del Servicio de Dermatología.

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