lunes, 11 de julio de 2011

El pediatra y los virus

Que dé un paso adelante quién no haya salido alguna vez (o muchas) del Servicio de Urgencias o de la consulta del pediatra pensando "Vaya, otro virus. Y encima no me ha dado ningún antibiótico. Así no sé cómo quiere que se cure  mi hijo ".
Para un médico no hay nada más satisfactorio, desde el punto de vista profesional, que poder dar a los padres un diagnóstico preciso de lo que está provocando la fiebre de su hijo o hija. "Mire, su niña tiene unas anginas. Tome este antibiótico durante 10 días y estará curada" Pero no siempre es así. En muchas ocasiones, después de haber examinado minuciosamente al paciente, el pediatra no puede emitir un diagnóstico concreto dado que esa fiebre no tiene un origen objetivable ( la garganta, los oídos o los pulmones). Es entonces cuando los padres escuchan la famosa frase. "Yo no le veo nada. Parece un virus". Esta afirmación, lejos de tranquilizar a los padres, los inquieta ya que suele estar acompañada de medidas sintomáticas y nunca (o así debería ser) del famoso antibiótico.
Durante los primeros años de vida, los niños pueden sufrir hasta 6 u 8 infecciones banales con  predominio en los meses de invierno. Muchas de estas infecciones se acompañan de fiebre. Por norma general, las infecciones pueden ser de dos tipos: víricas o bacterianas. Las infecciones bacterianas son las que solemos encontrar en órganos concretos: faringe y amígdalas, oídos, orina, pulmones etc ... dando lugar a enfermedades tan conocidas como faringoamigdalitis, otitis, neumonías o infecciones de orina. Estos procesos son siempre tributarios de tratamiento antibiótico. Cuando a la exploración de un niño con fiebre no conseguimos objetivar ningún foco concreto, tenemos que pensar que esa infección ha sido ocasionada por un virus, la cual cosa no significa que a nuestro paciente no le pase nada (es evidente que está enfermo) sino que no es tributario de tratamiento antibiótico y únicamente podremos indicar tratamiento sintomático con antitérmicos (paracetamol o ibuprofeno), medidas físicas, otros fármacos y el seguimiento pertinente.
Por lo tanto, cuando a vuestros hijos les diagnostiquen "un virus", no os preocupéis, no os enfadéis con el pediatra y sobre todo pensad que es mucho mejor tener un proceso vírico banal que una neumonía.
Ah, alguna vez oiréis que la fiebre viene de la erupción de los dientes .... pero eso será motivo de otra reflexión.

4 comentarios:

  1. Y muchas veces los mèdicos nos tentamos y prescribimos antibioticos sin mayor indicaciòn

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  2. Cierto José. Un aspecto mejorable en la atención a los niños. Las presiones, las dudas, a veces hacen que se pauten antibióticos cuando el diagnóstico más probable es de cuadro viral.

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  3. Hoy que mi hija de 3 años ha pillado el 3r virus en 2 meses, me he acordado de esta entrada y la he vuelto a leer. El diagnóstico de virus me causa paranoia pq automáticamente pienso que su hermano de 10 meses pillará también el virus. Y automáticamente también pienso: "¿De dónde habrá sacado ese nuevo virus?". Y pienso si sería evitable coger esos virus: le doy actimel? Própolis? Escondo la niña una una burbuja? Me voy a vivir al campo lejos de tanto virus?

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  4. Hola Cristina. Paciencia...y a guiarse por el sentido común!
    Gracias por tu comentario

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