martes, 25 de agosto de 2015

Visita al especialista en Ortodoncia: ¿de qué se ocupa y cuándo hacerla?



¿Para qué visitamos al ortodoncista?

El especialista en ortodoncia valora el equilibrio y la armonía en el crecimiento maxilofacial, y su repercusión en los dientes. 

Se detectan hábitos como pueden ser la succión del pulgar, la interposición lingual o labial, así como disfunciones respiratorias o musculares que en edad de crecimiento pueden ser lesivas para el correcto desarrollo de los huesos.

¿A qué edad podemos realizar una primera visita a ortodoncia?

A una edad precoz, como por ejemplo los 6 años se pueden detectar ya algunos desequilibrios. La detección temprana permite reconducir o aminorar su impacto, aprovechando el crecimiento que se va a producir en años posteriores. De alguna manera, la función es preventiva de problemas que conllevarán un tratamiento más complicado y costoso. 


¿Cuáles son las alteraciones más frecuentes que se encuentran?

Se valoran agrupándolas por los planos espaciales de la cara: transversal, anteroposterior y vertical.

En cada uno de estos planos se puede producir alteraciones originando mordidas cruzadas, mordidas abiertas, sobremordidas, etc.

En todos los casos se puede encontrar falta de espacio para la correcta colocación de los dientes. 

¿Cuál es el beneficio de empezar una ortodoncia temprana, sin esperar a que todas las piezas hayan erupcionado?

Se utilizan técnicas que aprovechan el crecimiento del propio niño, de forma que al reconducirlo a la normalidad, se obtienen mejores resultados.

Precisamente en los momentos de crecimiento es cuando es interesante eliminar o reducir hábitos, equilibrar la musculatura y normalizar la función respiratoria. 

Además en esta época se suele tener muy buena colaboración de los niños y de las niñas para poder seguir el tratamiento. 




¿Qué experiencia tenemos en este tipo de tratamientos?

Desde 1972 en el Servicio de Ortodoncia se han realizado más de 40.000 tratamientos, siguiendo una misma filosofía de actuación, aunque en proceso continuo de incorporación de nuevas técnicas y materiales. 

Si tienes dudas sobre el crecimiento maxilofacial y dental de tu hijo/-a, ¡no dudes en consultarnos!


Artículo de la Dra. Montserrat Riera Puig, del Servicio de Ortodoncia de la Fundació Hospital de Nens de Barcelona



martes, 14 de abril de 2015

El asma bronquial en la infancia

El asma bronquial es una enfermedad del bronquio. Con mucha frecuencia debuta en la infancia. De hecho es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y 1 de cada 10 niños o niñas tiene asma.

El asma afecta a la mucosa del bronquio, que se inflama y hace que se contraiga.

El asma se produce por predisposición familiar, existiendo algunos desencadenantes como las infecciones o sustancias ambientales. Algunos niños y niñas tienen alergia a determinados componentes del ambiente como los ácaros del polvo doméstico o el epitelio animal, que pueden desencadenar las crisis.

Los síntomas son tos, sibilancias (pitos), sensación de ahogo y a veces, opresión en el pecho.
Existen diferentes estrategias terapéuticas en el tratamiento del asma: por un lado deben tratarse las crisis, pero por otro lado, si son muy recurrentes puede ser necesario un tratamiento de mantenimiento y estudiar los posibles desencadenantes.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha publicado el decálogo del asma, que nos ayuda a entender mejor la enfermedad.  



El año pasado organizamos una jornada dirigida a los padres para hablar del asma y las estrategias terapéuticas, ofrecer conocimientos y herramientas a las familias para convivir con la enfermedad y responder todas las dudas que se planteaban. La jornada fue todo un éxito y volvemos a organizarla el próximo día 25 de abril. Los neumólogos del hospital resolverán todas las dudas que os planteáis. 
Si queréis asistir, podéis realizar la inscripción gratuita en este enlace. Os esperamos! 


jueves, 26 de marzo de 2015

Infancia y pantallas: Consejos para una buena salud visual

La aparición de las pantallas en la vida de los niños y las niñas es incuestionable. La indudable atracción que ejercen para ellos también. Entre los profesionales, especialmente entre los que se dedican a cuidar de la salud visual, existe preocupación por los efectos a corto, medio y largo plazo del uso de los diferentes dispositivos, ya que en verdad estamos ante una realidad reciente para la que todavía no hay demasiados estudios científicos. 
Para minimizar los efectos indeseables sobre la visión, el Servicio de Oftalmología ha desarrollado una serie de consejos en el uso de pantallas. Aunque nuestra inspiración son los niños, niñas y jóvenes, estos consejos son útiles también para los adultos. 




miércoles, 29 de octubre de 2014

Ejercicio físico: Taquicardias, mareos, sofocos y dolor torácico



Es muy frecuente que en el primer trimestre del curso, cuando los niños vuelven a sus rutinas y retoman las actividades físicas, tu hijo se queje de mareos o pinchazos en el corazón cuando hace deporte. En la consulta de cardiología abundan este tipo de cuestiones en estos meses de otoño.
La mayoría de veces, estos síntomas se deben a que sus músculos han permanecido varios meses sin gran actividad, en el reposo veraniego, y al retomar una actividad física más intensa y constante se generan cambios fisiológicos en su estructura. Esto, en la musculatura torácica se puede interpretar como “pinchazos del corazón” o incluso dificultad al respirar.

El corazón es un músculo más y, como tal, hay que ejercitarlo. Un corazón “cansado” o poco entrenado late más rápido porque ha perdido fuerza de contracción. Solo hay que ver que los grandes atletas tienen frecuencias cardiacas muy bajas porque sus corazones son muy potentes (así se explica el mito de las 28 pulsaciones por minuto de Miguel Indurain). Con el entrenamiento, el corazón se hipertrofia, aumenta la fuerza contráctil y la taquicardia disminuye. Con eso, ganamos resistencia física.

Ahora bien, dejando de un lado el dicho de que “lo más frecuente es lo más probable”, no hay que olvidarse de consultar a tu médico. Sobre todo hay que estar alerta si existen antecedentes en la familia de enfermedades cardiacas, en especial arritmias, muerte súbita o tu hijo, además de marearse o quejarse de pinchazos, ha llegado a perder la conciencia. Es conveniente descartar la presencia de malformaciones cardiacas o arritmias que puedan empeorar al someter al corazón a un estrés físico.

Un electrocardiograma es una prueba muy sencilla de realizar y disponible en todos los centros médicos. Nos permite descartar numerosas enfermedades cardiacas prevenibles. Las asociaciones europea y americana de cardiología, en sus últimas recomendaciones, están poniendo mayor énfasis en la necesidad de realizar un electrocardiograma a los niños y adolescentes que realicen deportes de competición y valoran positivamente extender esta práctica incluso también a los no deportistas.

En resumen, este tipo de síntomas son frecuentes al reiniciar la actividad física y en la mayoría de casos no implican una patología cardiaca. Para disminuirlos o evitarlos conviene reiniciar esta actividad aumentando la intensidad paulatinamente y respetando los tiempos de reposo. Una buena hidratación y alimentación también contribuirán a evitar mareos o síncopes.

Artículo del Dr. J. Manuel Siurana, pediatra y cardiólogo de la Fundació Hospital de Nens de Barcelona  


martes, 1 de julio de 2014

¿Tengo mastitis?



Tanto en el grupo como en la consulta de lactancia recibo con muchísima frecuencia madres lactantes con dolor y durezas en el pecho y es por eso que este post lo he dedicado a hablar del dolor mamario durante la lactancia.

La mastitis es una inflamación del pecho (con o sin infección) que produce dolor; pero puede haber otras causas de dolor sin mastitis, siendo las más frecuentes la ingurgitación y la obstrucción de un conducto.

La ingurgitación o congestión mamaria ocurre cuando los pechos producen más leche de la que el lactante extrae, aumentando ambos de tamaño y provocando dolor. Se da más frecuentemente en el primer hijo, y cuando durante los primeros días se amamanta al bebé con horarios rígidos y pocas tomas al día, o se le ofrecen suplementos de suero o leche artificial. La ingurgitación es mucho menos frecuente cuando el bebé se pone al pecho desde el primer momento tras el nacimiento y muy a menudo (unas 12 veces al día) los primeros días. En épocas posteriores de la lactancia es más raro, pero puede pasar si hay separación momentánea de madre y lactante (hospitalización de madre o hijo, horario de trabajo) o si el lactante mama menos por enfermedad u otro problema o, simplemente, al dormir más horas por la noche. Puede provocar algo de fiebre si la ingurgitación es importante.

La solución es simple: extraer la leche (amamantando o con sacaleches) y calmar el dolor si es necesario (antiinflamatorios). Quien mejor extrae la leche es el lactante: lactancia a demanda y frecuente del niño. En circunstancias especiales será preciso utilizar sacaleches.
Generalmente al poner en práctica estas medidas los síntomas desaparecen en 48 horas; si persisten deberías consultar. 

La obstrucción de conductos o la mastitis es la inflamación, normalmente de origen infeccioso, en una parte de un pecho que está más roja y endurecida de lo normal y provoca dolor localizado. Se puede acompañar de fiebre y molestias como las de la gripe (dolor de huesos y articulaciones). En la obstrucción de un conducto, hay un componente de retención de leche (como en la ingurgitación, pero en una zona de un solo pecho) y en la mastitis, se produce una infección de esta leche retenida.

Es más frecuente cuando hay grietas o fisuras en el pezón (generalmente por mal agarre), cuando se saltean tomas o se restringe el tiempo que el bebé está mamando, cuando el bebé tiene un frenillo lingual corto, si la mamá tiene mucho cansancio o estrés y si se usan sostenes muy ajustados.

El tratamiento fundamental será el mismo de la ingurgitación: extraer leche con mucha frecuencia (el niño y/o el sacaleches) y calmar el dolor (antiinflamatorios). La zona que el lactante vacía mejor del pecho es la que está más cerca de su mentón: cambiando la posición del niño convenientemente para que su mandíbula apunte hacia la zona inflamada, esta se vaciará mejor. A menudo es también útil masajear la zona inflamada con suaves presiones hacia el pezón, tras aplicar calor en la zona. Puede hacerse bajo la ducha o en un baño de agua caliente. A veces se observa la salida de un pequeño tapón mucoso. Es importante ofrecer el pecho muy frecuentemente al bebé ya que es la forma más eficaz de vaciado.

La leche del pecho enfermo es ligeramente más salada, por lo que puede haber problemas de rechazo del lactante a mamar de ese lado, lo que obligaría a la utilización más frecuente del sacaleches.
 
Imagen de la página de la Dra. Rocío Martín-Gil http://consultamedicadelactancia.blogspot.com.es/

Si el problema no se resuelve en 24 horas o aparece fiebre y malestar general, es posible que haya infección. Se puede intentar durante 24 horas ver si mejora con la simple extracción frecuente y antiinflamatorios. Si los síntomas se mantienen o empeoran, puede ser necesario dar antibióticos sin olvidar la extracción frecuente, a ser posible por el niño. En caso de requerir antibióticos lo ideal sería realizar previamente un cultivo de leche materna para identificar al germen que produce la infección y corroborar que el fármaco recetado es el más indicado para el tratamiento. Los antibióticos solos, sin vaciar el pecho, puede que no sean efectivos. Es importante recordar que el reposo es una parte esencial del tratamiento. Algunos probióticos también podrían ayudar en estos casos.

Aunque haya infección el niño no se contagia al mamar y la mayoría de los antibióticos usados son totalmente compatibles con la lactancia y no perjudican al bebé (www.e-lactancia.org). Hay que seguir dando el pecho; destetar durante una mastitis no es recomendable, porque al no vaciar el pecho puede producirse un absceso (acúmulo de pus). 

Artículo de la Dra. Paula RodríguezAlessi, pediatra e IBCLC, responsable del grupo de lactancia de la Fundació Hospital de Nens de Barcelona.