lunes, 13 de mayo de 2013

Este verano, ¡ponte un 10!

Este curso has trabajado muy duro, por este motivo no debes bajar la guardia durante el verano.
Recuerda:
  • Planifica algún ejercicio diario si no estás apuntado a ningún esplai. Por ejemplo sube las escaleras cada día, camina después de cenar 1 hora, etc.
  • ¡Hidrátate bien! Bebe agua a menudo. También son recomendables los zumos naturales sin azúcares añadidos, las infusiones, licuados vegetales, bebidas light y la leche semi o descremada. Evita comidas muy calientes. Calcula 6-8 vasos de líquidos al día.
  • En verano se gasta menos energia debido a que hace calor, es necesario entonces que los alimentos sean más ligeros. Las cocciones deben ser microondas, horno, papillote, guisados suaves, a la plancha con poca grasa y poco picante ya que nos dará menos calor. Las legumbres pueden utilizarse en forma de ensaladas frías y como plato único seguido de un yogurt o una pieza de fruta.
  •  Primeros platos muy adecuados pueden ser gazpacho (sin pan y con poco aceite) o vichyssoise (leche desnatada). Melón con jamón y ensaladilla rusa con poca patata son buenas alternativas.
  • Para merendar puedes tomar: batidos con leche descremada, fruta y yogurt desnatado, todo triturado, Se puede añadir hielo y tomarlo bien frío. 
  • Vigila que los momentos tranquilos no se conviertan en momentos de comer pipas, chocolate y helados. Todo esto es muy calórico, así que déjalo para el fin de semana, y con cantidades fijadas. Los helados se pueden sustituir por polos de hielo hechos en casa con edulcorantes, tipo sacarina o con yogurt desnatado.
  • Puede ser bueno hacer un control de peso cada mes para poder corregir el exceso y no encontrarnos una sorpresa pasados los 3 meses.
  • En los bufets libres piensa que no es necesario probarlo todo el primer día. En los restaurantes podemos ayudar a nuestros hijos a escoger bien, por ejemplo una opción sería partirse una pizza y una ensalada con una bebida light y y polo de hielo. 


RECUERDA! PONTE UN 10!!

(Información disponible en este link)

Recomendaciones del Servicio de Endocrinología y la Unidad de Dietética y Nutrición pediátrica

martes, 23 de abril de 2013

Los niños y la protección solar

A nadie se le escapa que los niños son el grupo de población más vulnerable a los efectos nocivos de la radiación solar. Los adultos generalmente estamos concienciados a ese respecto, y por eso tomamos medidas para protegerlos. Pero, ¿son esas medidas suficientes? Veamos qué conductas se llevan a cabo y cuáles se pueden mejorar.

1.    ¿Qué tipos de protector solar hay? Existen filtros físicos (minerales), químicos (orgánicos) y mixtos (órgano-minerales). Los primeros reflejan la radiación sin penetrar en la piel (como si fueran un espejo) y actúan desde el momento en que se aplican. Los químicos y los mixtos necesitan activarse desde dentro de la piel, por lo cual no empiezan a funcionar hasta 15-20 minutos desde su aplicación. Habitualmente el papá no conoce la composición, por lo tanto es preciso asegurarse de que el niño lleve la crema un rato antes de exponerse al sol.

2.    ¿Cuál elegir? Para los menores de 6 meses debemos elegir filtros físicos. Aunque a partir del año de edad los niños podrían utilizar muchos de los protectores de adultos, dada la amplia disponibilidad de productos solares pediátricos conviene decantarse por estos últimos. Si su hijo padece algún tipo de alergia o dermatitis puede ser necesario que su pediatra o dermatólogo le recomiende algún producto específico.

3.    ¿Cada cuanto le tengo que poner crema? Los filtros físicos resisten bastante poco al agua y al sudor, por lo que hay que repetir su aplicación frecuentemente (1 hora). Los filtros químicos tienen mayor resistencia por lo que pueden resistir hasta 2,5 horas en algunos casos.  La resistencia al agua debe venir marcada en el envase.

4.    ¿Qué otras medidas debemos tomar? Los niños son especialmente sensibles al calor y tienen alto riesgo de deshidratación y de insolación. No debemos pensar que por llevar crema solar están suficientemente protegidos. Hay que cubrir su cabeza, intentar que jueguen a la sombra, suministrar agua aunque no la pidan y evitar las horas de mayor insolación (12-17 h).

5.    ¿Qué hacemos mal? El fallo más grave respecto a este tema es no predicar con el ejemplo. No es raro ver a un adulto persiguiendo al niño para que se ponga la crema o la gorra y que posteriormente se estira en la toalla bajo el sol mientras el niño juega. O comentarios que los niños oyen de sus padres : “Qué morena estás, ¡qué guapa!”, o “Anda que te dé un poco el sol, que estás muy blanco”. Si el niño ve que los adultos se rigen por otras normas  obedecerá mientras sea pequeño; en la pubertad intentará saltarse las reglas y no habremos creado el hábito correcto con respecto a la protección solar.

Dra. M. Isabel Martínez de Pablo, Servicio de Dermatología

miércoles, 17 de abril de 2013

Doctor, ¿mi hijo será asmático?

Ésta es quizá una de las preguntas más frecuentes con la que nos encontramos los pediatras y los neumólogos en nuestras consultas, cuando los padres nos traen a sus hijos con bronquitis de repetición. Y la respuesta no es sencilla.

“¿Qué es lo que le causa tantas bronquitis a mi hijo?”

Vemos a menudo que la gran mayoría de las bronquiolitis y bronquitis que presentan los niños en edad preescolar son causadas por virus (y no por alergias!!), generalmente durante el período invernal.

“Pero doctor, ¿dónde se ha contagiado mi hijo estos virus?”

Ya sea en la guardería, o el hermano que va al colegio, o cualquier contacto con una persona resfriada, son la “puerta de entrada” de los virus que producen inicialmente un resfriado, y en algunos niños, las bronquitis.

“¿Y cómo es que le bajan tan rápido los mocos a los bronquios?”

Aún no se sabe con certeza por qué algunos niños desarrollan tantas bronquitis y otros no lo hacen (incluso sus hermanos). Las causas pueden ser varias: la mayoría de estos niños presentan una cierta “inmadurez” de la vía respiratoria inferior, o sea tráquea y bronquios, en el funcionamiento de los mecanismos para expulsar las secreciones (los mocos); otros niños tienen como antecedente alguna infección vírica (como por ejemplo bronquiolitis por el virus VRS), lo que les deja una cierta “inflamación” en los bronquios; otros niños tienen bronquios más “sensibles” debido a los efectos del tabaquismo pasivo (del padre o de la madre) durante el embarazo. Los prematuros que han requerido algún tipo de asistencia respiratoria al nacer también presentan bronquitis con más frecuencia.

“¿Y hasta cuándo mi hijo/a va a sufrir estas bronquitis?”

Lo que vemos habitualmente es que entre los 3 y los 5 años, un gran porcentaje de estos niños, ya no presenta tantas bronquitis, o son más leves y fáciles de tratar. Es cuando decimos, que el niño “ha hecho el cambio”, sus bronquios ya han madurado.

“Entonces doctor, ¿mi hijo será asmático?”

Cuando los niños son pequeños es muy difícil saber si serán asmáticos o no. Lo que sí se sabe es que hay algunas situaciones o antecedentes que aumentan el riesgo de padecer asma cuando estén en edad escolar o en la adolescencia. Valoramos si el niño/a tiene la piel atópica, si tiene alguna alergia respiratoria (para esto pedimos las pruebas cutáneas) o alimentaria (principalmente al huevo, proteína de la leche de vaca o frutos secos), si tiene aumento de tipo de  glóbulos blancos (llamados eosinófilos) o de una inmunoglobulina en la analítica de sangre. Preguntamos también si alguno de sus padres o familiares cercanos presentan alguna alergia o son asmáticos. Todas estas situaciones aumentan las posibilidades de padecer asma en el futuro.

  

Artículo del Dr. Marcelo Razquin, neumólogo del Servicio de Neumología del Hospital de Nens. 

miércoles, 10 de abril de 2013

La escarlatina: ¿es una enfermedad grave?

Una de las enfermedades exantemáticas -aquéllas que van con lesiones en la piel- que más frecuentemente diagnosticamos en Urgencias es la escarlatina. En ocasiones los padres vienen asustados porque han pasado una circular en el colegio haciendo referencia a que ha habido varios casos entre la población infantil o ellos mismos conocen casos cercanos. Es una enfermedad que "suena" mal, que de entrada suele tener mala prensa.

El escarlatina es una enfermedad infectocontagiosa caracterizada por fiebre alta de inicio súbito, dolor de garganta, cefalea, erupción cutánea, dolor abdominal, y en ocasiones, vómitos.


Imágenes procedentes del blog "Reflexiones de un pediatra curtido" del Dr. García Tornel

La erupción cutánea es característica. Tiene aspecto de "papel de lija", rugoso y rojo, que además de verse se palpa y suele aparecer generalmente de 12 a 48 horas después de comenzar la fiebre. Aparece primero en el cuello y el tronco, y luego se extiende a extremidades y zona genital. Pasados unos 7 a 21 días, la erupción cutánea puede dejar paso a un proceso descamativo de la piel que también es característico, especialmente si no se ha tratado.

La escarlatina está causada por una bacteria que se llama estreptococo pyogenes, que típicamente origina anginas. En este caso es un tipo productor de toxina estreptocócica. La producción de esta toxina es lo que desencadena la aparición de la erupción cutánea.

Es una enfermedad que afecta a los niños durante los primeros años de escolarización. Es menos frecuente antes de los 3 años (antes de estas edades las anginas y faringitis suelen ser de origen viral) y después de los 15 años de edad.

La bacteria pasa de persona enferma a persona sana de forma directa vía respiratoria, a través de las gotas emitidas mientras hablamos o estornudamos. Hay algunas personas viven con el estreptococo en su garganta, de forma que pueden ser "portadoras" sin desarrollar la enfermedad, o que la bacteria aproveche un momento de "bajada de defensas" para infectar. No obstante su contagiosidad, hay enfermedades que se esparcen entre los niños con mucha más facilidad (por ejemplo muchas virales).

La escarlatina es una infección bacteriana que se trata con antibiótico de la familia de las penicilinas. El tratamiento es sencillo pero es conveniente, aunque el niño estará mucho mejor en 24-48h, finalizarlo para no sólo curar la enfermedad sino también erradicar el estado de portador faríngeo.

A veces pueden existir pequeños brotes en los colegios. Por el tipo de enfermedad y sus escasas posibilidades de complicaciones severas, no es necesario tomar medidas extraordinarias comunitarias, más allá de medidas de higiene habituales y obviamente no llevar niños enfermos al cole. Una vez se ha marchado la fiebre y se lleva más de 24 horas de tratamiento antibiótico el niño puede volver a la escuela.

Dra. Amalia Arce. Contenido adaptado de la Guía de Salud y Enfermedades de nuestra página web, de artículo redactado en su día por Dra. Talló y Dr. Clapés.

martes, 26 de marzo de 2013

¿Qué son estos granitos? Molluscum contagiosum





¿Qué es?

En los últimos años ha aumentado notablemente la frecuencia de niños con Molusco Contagioso. Se trata de unas pequeñas lesiones del color de la piel, como pequeñas verruguitas brillantes que pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo. Son producidas por un virus y parece que la vía de propagación preferente, aunque no exclusiva, es el agua de las piscinas. Los pacientes con atopia son especialmente susceptibles, siendo los moluscos, en estos casos, más difíciles de combatir, posiblemente porque el rascado que caracteriza a la enfermedad ayuda a su propagación.

¿Cómo tratarlos? 


A pesar de ser un proceso benigno suele ser un motivo frecuente de consulta en dermatología pediátrica. Hay que saber que se trata de un cuadro autorresolutivo, pero el período de eliminación espontáneo es muy variable, pudiendo llegar a más de 12 meses. Por ello, y fundamentalmente por motivos epidemiológicos (contagio entre hermanos, piscinas, deportes de contacto físico….) se encontrará que su pediatra o su dermatólogo le recomendará eliminar los moluscos. Existen varias técnicas posibles. Los dermatólogos pediátricos solemos preferir la técnica de raspado o curetaje mediante cucharilla quirúrgica. Es una técnica rápida, limpia, tolerable y que los dermatólogos manejamos a la perfección. Se puede facilitar el curetaje mediante la aplicación previa de crema anestésica, siempre tras valoración y prescripción por el médico o enfermería, pues los anestésicos tópicos no están exentos de riesgo.

Los moluscos pueden eliminarse también con la aplicación tópica de alguna sustancia ácida o caústica sobre las lesiones. Puede administrarse en consulta o en domicilio. La ventaja es que inicialmente el niño no siente molestias. En contrapartida suelen ser sustancias agresivas localmente y que producen quemadura e irritación, mal tolerada con posterioridad y que hace que el niño se rasque, con el consecuente riesgo de infección, propagación y mala cicatrización. Se emplean en casos localizados o de difícil acceso.

La aplicación de métodos térmicos (frío o calor) está contraindicada para el tratamiento de los moluscos, pues el riesgo de secuela es muy elevado.

¿Se pueden prevenir?

Se desconoce exactamente su vía de transmisión, con lo cual tampoco pueden darse consejos precisos en cuanto a su prevención. Se aconseja duchar a los niños después de actividades acuáticas y que no compartan bañeras ni toallas. La piel deshidratada parece más propensa a la adquisición del virus, por lo que puede ser recomendable usar cremas emolientes a diario. La administración de fármacos inmunoestimulantes para ayudar a las “propias defensas” debe ser supervisada siempre por su médico.

Dra. M. Isabel Martínez de Pablo. Servicio de Dermatología de la Fundació Hospital de Nens.

viernes, 22 de marzo de 2013

Grupos de apoyo a la lactancia materna

Todos sabemos que la lactancia materna es la alimentación óptima del recién nacido y el niño pequeño; sin embargo sigue habiendo muchas madres que, aun habiéndolo intentado, abandonan la lactancia muchísimo antes de lo esperado.

Las mujeres no tenemos un “instinto de lactancia”, esto es algo que se aprende y que en muchas culturas continúa transmitiéndose de generación en generación, en el entorno social y cultural, como algo cotidiano y natural en la crianza de un bebé, y las dificultades que puedan aparecer se resuelven fácilmente con la ayuda y los consejos de una madre, una hermana, una amiga….y en muchos casos ni siquiera llegan a vivirse como un verdadero problema sino como un paso más en ese aprendizaje que implica ser madre y en el que la lactancia está incluida.


Lamentablemente, en nuestra sociedad actual, cada vez son más las mujeres que se encuentran lejos de su familia de origen cuando comienzan a armar su propia familia, o que, aun teniéndola cerca, no consiguen el apoyo adecuado a la hora de amamantar porque sus propias madres ya forman parte de la “cultura del biberón”, de las leches artificiales, de los bebés regordetes para ser considerados sanos, etc... porque ésos son los conceptos que les han transmitido también a ellas y que tienen incorporados como “normales”.

Y es fundamentalmente en este contexto donde los grupos de apoyo a la lactancia  asumen un rol primordial, porque constituyen ese núcleo donde la embarazada, la madre reciente, las madres experimentadas y la comunidad en general se reúnen para compartir un tiempo, experiencias, buscar ayuda concreta, etc.

De hecho, un punto importante en vistas a conseguir una lactancia exitosa es fomentar el contacto de las madres con los grupos de apoyo ya desde el embarazo para recibir información y apoyo.

Es un ámbito de ayuda básicamente de madre a madre, donde los profesionales de la salud tenemos una función de escucha, de moderación, de información, para ofrecer entre todos diferentes recursos y alternativas y que cada madre pueda sentirse segura y autónoma en la toma de decisiones en relación a la lactancia y a la crianza...

No es un espacio de crítica sino de reflexión, de intercambio, donde la familia en su totalidad está invitada y donde intentaremos derribar los mitos que hacen de barrera a la lactancia y aprender entre todos a conseguir una lactancia feliz en el contexto de una maternidad-paternidad saludable y disfrutada.

Artículo redactado por la Dra. Paula Rodríguez, pediatra consultora de Lactancia Materna. El próximo día 25 de abril a las 10 de la mañana se iniciarán las reuniones del Grupo de Lactancia Materna de la Fundació Hospital de Nens que ella coordinará, y que tendrán lugar los jueves semanalmente entre las 10 y las 11 de la mañana.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Gastroenteritis y deshidratación

Estos días en que parece que la temporada de gripe va llegando a su fin, la actividad hospitalaria vuelve a un ritmo menos intenso. Los cuadros de origen respiratorio han dado paso a otro tipo de virus en el ambiente que están ocasionando problemas gastrointestinales. En algunos de los niños hemos detectado la infección por rotavirus. Otros tienen virus similares que se caracterizan por dar niveles variables de fiebre, vómitos y/o diarreas.

En caso de tener una gastroenteritis, uno de los aspectos más importantes es mantener un correcto estado de hidratación. Por posibilidad de pérdida de líquido, aunque los vómitos pueden parecer muy abundantes (quizá por la forma como se “expulsan”), la realidad es que la diarrea tiene mayor capacidad de originar pérdida de líquido y deshidratación. 


La deshidratación se producirá en aquellos casos en los que hay un desequilibrio entre lo que se pierde (por diarrea principalmente, y/o por vómito) y las entradas de líquidos que se produzcan. Lógicamente a más pérdidas, serán necesarias más entradas. Y este hecho puede suponer un problema en algunas ocasiones en las que el niño está desganado y poco animado.

Cuando se producen pérdidas de líquido, el mecanismo natural que se activa es la sed. Por eso por ejemplo en verano, cuando hace más calor, sudamos más y transpiramos más, tenemos más sed y bebemos más líquidos de forma espontánea. Así que en caso de gastroenteritis es bueno reforzar ese mecanismo que ya tenemos de forma fisiológica e ir ofreciendo líquidos de forma frecuente especialmente a los más pequeños que por edad no “saben” pedirlos.

La valoración del estado de hidratación se hace contrastando algunos datos clínicos, algunos de los cuales son fácilmente observables a simple vista. Por ejemplo, un niño deshidratado dejará de producir diuresis o hará muy poquita con el fin de “ahorrar” pérdidas de agua. También tendrá más tendencia a dormir, a tener los labios y la lengua secos y a si llora, hacerlo sin lágrimas.

Para determinar que un niño está deshidratado no se necesitan analíticas ni pruebas de laboratorio. Las analíticas tiene sentido una vez se constata la deshidratación, para comprobar el grado de descompensación metabólica y establecer cuál es el suero más adecuado para cada situación (es decir, no todas las deshidrataciones son iguales, y la forma de rehidratar también variará).

Para tratar deshidrataciones leves y –muy importante- también para evitarlas, es conveniente ofrecer suero de rehidratación oral que venden en las farmacias. Existen diferentes fórmulas comerciales. No todas son iguales, y es preferible guiarse por la que indica el pediatra. En cualquier caso los preparados de farmacia tienen unas garantías de composición que no se obtienen con fórmulas caseras ni con bebidas para deportistas.

Para hacernos una idea orientativa de cuánto suero debemos administrarle a nuestro hijo, una forma de calcularlo es dar 10 mililitros de suero por kilo de peso por cada diarrea y 2 mililitros de suero por kilo de peso por cada vómito. Así por ejemplo, si nuestro bebé pesa 10 kilos, tendríamos que ofrecerle 100 ml de suero por cada diarrea y 20 mililitros de suero por cada vómito. Son cantidades aproximadas y no debe forzarse en exceso su toma, manteniendo la ingesta del resto de líquidos habituales y también en lo posible, la alimentación. 

Dra. Amalia Arce, responsable de E-Salud